
Ciencia ficción y distopía
Mercaderes del espacio
Frederik Pohl, C. M. Kornbluth
1988
Por qué me gustó
Porque en 1953 dos tipos imaginaron un mundo gobernado por la publicidad y las corporaciones, donde te dicen qué desear, qué comer y qué pensar, y acertaron con una precisión que da grima. Un planeta esquilmado, agua dulce de lujo, comida sintética, y un ejército de publicistas decidiendo por ti qué está de moda. Es decir: hoy. Pero con naves espaciales. Encaja perfecto con lo que os contaba arriba: nada define mejor el postureo de masas.
Te va a encantar si eres
de los que sospechan que sus gustos no son tan suyos como creen. O de los que disfrutan una distopía con mala leche y sentido del humor, no solo con angustia. Esta tiene las dos cosas. Y cumple setenta años describiendo el telediario de mañana.