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Newsletter semanal24 de junio de 2026

Quizá tu única esperanza es que la IA se convierta en tu madre

Ni Terminator ni Matrix: el "padrino" de la IA cree que nuestra única salvación es que las máquinas nos quieran como una madre. ¿Se puede programar el instinto?

Las recomendaciones
Portada de El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes
01

⁠Novela literaria

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes

Tatiana Tibuleac · Editorial Impedimenta SL, 2019

Por qué me gustó:

Empieza con un hijo confesando que odia a su madre. La odia de verdad, sin matices, con la crueldad exacta de un adolescente. Y luego se convierte, página a página, sin que percibas el cambio, en una de las reconciliaciones más demoledoras que he leído. Es bellísimo.

Te va a encantar si eres:

de los que alguna vez han dicho algo horrible a alguien que te quería y has tardado años en pedirle perdón. O de los que sospechan que aprenderán a querer a sus padres justo cuando ya no puedan decírselo. Avisado quedas.
Portada de También esto pasará
02

⁠Novela literaria

También esto pasará

Milena Busquets · Anagrama, 2015

Por qué me gustó:

Busquets enterró a su madre —la editora Esther Tusquets— y escribió esto. Una mujer que se va a Cadaqués a llorar a su madre rodeada de amigos, examantes, hijos y vino, descubriendo que el duelo y las ganas de vivir caben en el mismo día. Puede parecer naif, pero es de esos textos que más que leerlos te los bebes.

Te va a encantar si eres:

de los que se han reído en un velatorio y luego se han sentido culpables. O de los que sospechan que la mejor forma de honrar a quien se fue es seguir disfrutando descaradamente de lo que él ya no puede. La vida insiste. Este libro la acompaña.
Portada de La carretera
03

Ciencia ficción y distopía

La carretera

Cormac McCarthy · RANDOM HOUSE, 2006

Por qué me gustó:

Un padre y un hijo caminan hacia el sur por un mundo arrasado, gris, sin animales ni plantas, donde llueve ceniza y los pocos humanos que quedan se han vuelto caníbales. No se explica qué pasó. Da igual. Lo único que importa es un hombre empujando un carrito de la compra y protegiendo a su hijo del frío, del hambre y de los otros. McCarthy escribe aquí el retrato más puro del instinto de cuidar. Es uno de los libros que más cicatriz me han dejado.

Te va a encantar si eres:

de los que entienden que el amor de verdad no se mide en los días buenos, sino en hasta dónde estás dispuesto a llegar en el peor de todos. Avisado quedas: es duro como una piedra. Y, debajo, una de las cosas más tiernas jamás escritas.

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